Uno de los mayores retos administrativos en las empresas es identificar cada una de las transacciones que realiza, tanto de ingresos como de gastos. Para lograr esto se implementan procedimientos de control interno en cada proceso, apoyado lo más posible en la tecnología.

Lo anterior además de dar certidumbre al manejo de los recursos financieros, permite tener una contabilidad que refleje una mayor realidad de la situación financiera de la empresa.

Por el punto de vista FISCAL, ayuda a evitar la causación de impuestos extraordinarios.  ¿Por qué esto?

Tenemos que partir de la premisa que para el SAT todo depósito es ingreso, por lo que se debe de tener una documentación real de: préstamos recibidos, devolución de préstamos realizados a terceros, aportaciones de accionistas, entre otros.  De lo contrario la autoridad querrá considerar ISR e IVA de cada uno de ellos.

Igual manera de aquellos gastos sin comprobar, la autoridad buscará reconocerlos como Dividendos o ingresos de quien los recibió, además de ser un gasto no deducible para la empresa implicando un costo fiscal por este hecho.  Por lo tanto, es de suma importancia que la administración establezca controles en: viáticos, uso de tarjetas de crédito, anticipos a proveedores, préstamos a empleados o tercero, por mencionar algunos.

Todas las empresas viven con el flujo de efectivo, un desembolso extraordinario de Impuestos, actualizaciones, recargos y multas por no haber cubierto estos puntos, mermaría el desarrollo del negocio.

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