Históricamente en México se tenía la cultura de hacer “declaraciones en ceros” en materia de impuestos. Esto ayudaba a indicarle a la autoridad que se había cumplido, ya que ella no poseía información de los contribuyentes hasta que iniciara realmente un auditoría.  Como consecuencia se tenían empresas y empresarios que hacían patrimonio, “cumplían” con sus obligaciones fiscales aunque no pagaran impuesto o pagaban “algo” porque le indican al contador el monto que querían pagar.

Una estrategia arriesgada que se hizo cultura y funcionó a muchos.  Pero esto fue en una época porque las condiciones del sistema fiscal eran muy diferentes a las actuales.

Todo Empresario debe reconocer que el entorno electrónico de fiscalización actual, EXIGE más que hace algún tiempo.  La Autoridad ya recibe una gran cantidad de información de los contribuyentes, ya sea que se la proporcionan otras empresas, instituciones financieras o mi misma empresa.

Por tanto, YA NO ES VIABLE seguir con esta práctica y cultura, pues en este nuevo entorno, las consecuencias fiscales son muy inmediatas. Si a nuestros padres o abuelos les funcionó, a nosotros ya no nos aplicará.

Como Síndico ante el SAT, representando al Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León, acudí esta semana a una reunión con autoridades, donde nos hicieron mención que actualmente se están iniciando revisiones a contribuyentes que declaran en ceros o NO DECLARAN, pero que  de ellos tienen información de operaciones por los timbrados, siendo esto una discrepancia.

Las consecuencias:  10 días para corregirse, suspensión de sellos para facturar y probables Multas.

Una vez más reiteramos la importancia de la administración y planeación para evitar esto.

Cumplir oportunamente será más económico, nos evitará estar en estas situaciones y concentrarnos realmente en las actividades de valor del negocio.

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