El IVA, ese impuesto engañoso que está en el saldo de mi cuenta bancaria, que a todo empresario le provoca confusión en su planeación, es el tema nuevamente de este MEJORANDO. Y lo comentaremos en primera persona refiriéndonos a la empresa o negocio, buscando facilitar su comprensión.

El IVA se genera por el flujo de efectivo, lo recibo al cobrar y por lo tanto debo reconocerlo que no es mío.

Lo pago al comprar, aunque no en todo lo que gasto existe, por tanto, lo voy descontando de estos pagos.

Sin embargo, al final del mes ocurrirá uno de estos escenarios:

1) Cobre más de lo que gasté, por tanto, tengo un dinero que no me pertenece y debo entregarlo al SAT el día 17

2) Gasté más de lo que cobré, por tanto, el SAT me debe, tengo un saldo a favor, que puedo utilizarlo el próximo mes

Dado que las empresas con las que hacemos negocio, buscan aprovechar el IVA antes de fin de mes, es decir, buscan gastarlo, es común que los últimos días del mes haya depósitos no esperados, que incrementarán este impuesto a cargo en mi empresa.

Es normal que algunas empresas que aún reciban cheques, si no tienen necesidad de flujo no lo cobren, sino hasta que pase el mes. Pero a la empresa que lo emitió no le conviene esto, porque acabará el mes con un dinero que no es suyo, el cheque se cobrará iniciando mes y el día 17 tendrá que pagar ese IVA con el que se quedó en su cuenta, aún cuando ya no lo tenga.

Por eso, nuestra sugerencia, además de realizar el pre-cierre mensual es:

-Aprovechar la banca electrónica para consultar depósitos y emitir transferencias antes de fin de mes.

Si aún no tiene este servicio, acérquese a su banco a conocerlo.

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