Por: Mely Berrones

 

Hablar del 9M no es posible sin saber las  razones auténtica  por las cuales  conmemoramos el 8 de marzo a nivel internacional como DÍA DE LA MUJER.

Desde 1911 en Estados Unidos y más tarde y de manera oficial  el 8 de marzo acabó de oficializarse en 1977, cuando la Asamblea General Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el Día Internacional por los Derechos de la Mujer.

Tales como:

  • El voto
  • Derecho a trabajar
  • A profesionalizarse
  • Condiciones laborales más dignas
  • No a la discriminación
  • Buscando la paz y la igualdad.

Para seguirnos contextualizando, también es justo y necesario hablar de la realidad del país en el que vivimos, en donde la lucha por respetar las garantías individuales de niñas y mujeres es algo realmente urgente y que cada día se demanda con mayor insistencia ya que es necesario reconocer que la opresión, falta de oportunidades, la discriminación y la violencia de género arrojan cifras alarmantes y a la alza. ¡Es por eso que la lucha sigue!

Para que los derechos fundamentales sean una realidad para todas.

Más allá de la conmoción generada por los medios y las redes sociales ante la movilización del Paro Nacional de Mujeres en el 9M, como miembros de una empresa que dentro de sus valores institucionales hace suyo el reconocer la valía de cada colaborador y colaboradora, que promueve la integridad y dignidad en todos los sentidos es de suma importancia no pasar desapercibida la fecha, aunque nosotras no nos sumaremos a la huelga, queremos desde nuestra realidad y posibilidades  responder ante este llamado e invitación de una manera real y cercana proponiendo un espacio de diálogo, reflexión y toma de consciencia.

Rendir homenaje a quienes han luchado por lo que nosotras ahora tenemos, reconocer que el camino necesita seguirse trazando. Desde lo que somos como personas, como profesionistas, como miembros de una familia, de la empresa y de la sociedad plantearnos preguntas que nos lleven a ser respuesta ante el clamor de verdad, justicia y paz para todas y todos.

Estamos seguras de que este camino de ninguna se consolidará  sin la presencia y aporte del género masculino… El auténtico desarrollo, la esperanza de un mundo mejor, más justo, más equitativo,digno y pacífico sólo se logrará como fruto del compromiso todos.

Por eso cuestionarnos lo que cada una(o) está llamado a aportar.

Somos constructores de nuestro propio destino.

Realmente necesitamos ser el cambio que queremos ver en nuestra sociedad, tomar acción desde lo más pequeño y cotidiano. Las auténticas revoluciones se fraguan en lo pequeño, en lo que comúnmente pasamos por desapercibido.

Si deseamos que esta ola de violencia pare, iniciemos por preguntarnos ¿Qué respuesta estoy dando con mi propia vida, con mis talentos, con mis capacidades, en la realidad en la que me desenvuelvo?

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