Boletín AMEXIPAC: Plataformas Tecnológicas

Antonio Rodriguez, ICPNL

 

Las últimas dos décadas han sido de un notorio avance en herramientas tecnológicas que se han ido implementando en nuestro diario vivir, más aún en el sector económico y empresarial.
La emergencia COVID-19 está acelerando la incursión digital en todos los procesos de las empresas y de la vida cotidiana, al reducirse el contacto físico y traslados. La revolución digital 4.0 se está haciendo presente cada vez con mayor fuerza.

En una economía formal un engrane de mucha relevancia en el progreso es el sistema fiscal. Entre muchas entidades de Administración Tributaria a nivel mundial, el SAT se había venido comportando como un líder en temas
de tecnología, con la implementación de: firma electrónica, facturación electrónica, auditoria electrónica, contabilidad electrónica y buzón tributario. Estos 5 pilares le han permitido a la autoridad fiscal tener mayor observancia del
comportamiento económico de sus contribuyentes y su capacidad de contribución.

La crisis iniciada en marzo provocó una serie de restricciones de atención de citas en el SAT para atender algunos trámites indispensables para que los contribuyentes pudieran seguir operando, destaca la renovación de la e-firma, que permite acceder a otros trámites en línea como son avisos de cambios de domicilio y generación de sellos digitales para facturar, la inscripción de nuevas personas morales y la presentación de avisos para liquidación.

La escasez de atención al contribuyente provocó que muchos de ellos se les complicara aún más la situación
económica, no pudiendo facturar ni cobrar ventas ya pactadas.
En momentos así es cuando se deben ver las oportunidades que “grita” la situación actual. El SAT cuenta con los elementos tecnológicos y capacidad de personal necesaria para transformar sus procesos de atención para que no fueran presenciales. La conjunción de toda la información de contribuyentes que ya se tiene, incluyendo biométricos, concede la oportunidad para hacer “reingeniería” en fines de la simplificación, agilizar trámites y apoyar a los contribuyentes.

Si lo anterior se aúna con herramientas de:
videollamadas, digitalización de documentos, verificación con bases de datos, escanear para confirmar biométricos, etc., el resultado puede ser de mucho beneficio para autoridad y contribuyentes.
Con este enfoque se debe ampliar el uso de la tecnología, que no sea utilizada solo para fines de recaudación, sino también para facilitar la actividad económica de los contribuyentes y que esté al servicio de la sociedad. A medida que se simplifiquen los procesos y se eviten restricciones, la economía será más ágil y la recaudación será mayor, todos ganamos en un escenario así.

 

 

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